La preservación de los viñedos históricos es uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades para el futuro del vino. Con este objetivo, Londres ha acogido una nueva edición de la Old Vine Conference Heritage Showcase, un encuentro internacional que reúne a productores, investigadores, comunicadores y profesionales del sector comprometidos con la conservación y puesta en valor de las viñas viejas de todo el mundo.
La Old Vine Conference es una organización sin ánimo de lucro que trabaja para crear una red global dedicada a promover y proteger los vinos procedentes de viñedos históricos. Su labor se centra en generar conocimiento, fomentar la colaboración internacional y aumentar el reconocimiento de un patrimonio vitícola que constituye una parte fundamental de la identidad de numerosas regiones productoras.
Como en ediciones anteriores, la DOP Campo de Borja ha querido estar presente en una cita que se ha convertido en un punto de encuentro imprescindible para quienes comparten la convicción de que las viñas viejas representan mucho más que un recurso productivo: son un legado cultural, histórico y medioambiental que merece ser preservado.
Durante la jornada, hemos tenido la oportunidad de intercambiar experiencias y conocimientos con representantes de diferentes países y regiones vitivinícolas, entre ellos Grecia, Australia y Portugal, cuyos proyectos y enfoques enriquecen el debate sobre la conservación de los viñedos históricos. Estos encuentros permiten conocer distintas realidades, compartir buenas prácticas y fortalecer una visión común sobre el papel que desempeñan las viñas viejas en el presente y el futuro del vino.
La participación de la DOP Campo de Borja adquiere una relevancia especial gracias al desarrollo del proyecto Garnachas Históricas, una iniciativa pionera que trabaja en la identificación, estudio y valorización de viñedos de garnacha de gran antigüedad. A través de este proyecto, la denominación contribuye activamente a la conservación de un patrimonio único que forma parte de la identidad de nuestro territorio y que constituye uno de los pilares sobre los que se sustenta el prestigio internacional de la Garnacha de Campo de Borja.
Las viñas viejas son auténticos testimonios vivos de la historia de la viticultura. Han sobrevivido al paso de generaciones, conservan una valiosa diversidad genética y ofrecen vinos con una personalidad singular, estrechamente ligada al paisaje y a la tradición de los lugares donde se encuentran.
Porque compartir experiencias con quienes, desde distintos rincones del mundo, trabajan para preservar sus viñedos históricos nos recuerda que proteger este legado es una responsabilidad compartida y una inversión en el futuro del vino.



