Hemos celebrado una experiencia singular en la Escuela Artesana de Panishop, un espacio concebido para aprender, experimentar y compartir en torno a la cultura del pan. En esta ocasión, el pan dejó de ser un mero acompañamiento para situarse en el centro de la propuesta, reivindicando su papel como elemento clave dentro del maridaje gastronómico.
En este entorno, profundamente ligado a la tradición y la innovación, se desarrolló una cata poco habitual en la que panes artesanos —de pueblo, rústicos y elaborados con masa madre— dialogaron con distintas expresiones de Garnacha de la DOP Campo de Borja. Una combinación que permitió explorar cómo aspectos como la textura, la corteza, la fermentación o los matices aromáticos del pan interactúan con el perfil del vino, generando armonías complejas y sorprendentes.
La sesión puso de manifiesto una idea clara: el pan no solo acompaña, sino que también marida. Su diversidad y carácter lo convierten en un aliado gastronómico capaz de realzar y transformar la experiencia del vino.
Panishop, empresa aragonesa con más de un siglo de trayectoria, representa un equilibrio sólido entre tradición panadera e innovación. Su compromiso con la calidad, los procesos artesanos y la elaboración con masa madre refuerza su papel como referente en la puesta en valor de la cultura del pan.
Durante la cata se degustaron los siguientes vinos:
- Peñazuela Vendimia Seleccionada – Bodegas Ainzón
- Borsao Tres Picos – Bodegas Borsao
- Fagus – Bodegas Aragonesas
- Clos de la Ros – Vinos del Viento
Una propuesta diferente que abrió nuevas vías de exploración en el maridaje y reafirmó la versatilidad de la Garnacha en diálogo con productos de raíz tradicional.



